Este verano he disfrutado de todas las fiestas populares que en nuestro municipio se han organizado, siempre que alguna no coincidiera con otras. He pasado y cenado en Es Capdellà, Calvià, Paguera, Magalluf, Palmanova, Portals, El Toro, Son Ferrer y Galatzó. Y ahora las de Santa Ponsa, en las que participaré en nuestra colla de moros, (buenas fiestas y buen programa, por cierto).
Pero en distintas zonas he vivido la constatación de cómo las fiestas populares se han ido desinflando, a pesar de las ganas de participación de la gente, que en muchos casos llenaban los recintos dispuestos a compartir una cena agradable, con sus propias viandas, y a pesar de algunos esfuerzos de vecin@s desinteresados que han echado una gran mano.
Hemos asistido a una degradación comenzada hace años, porque fiestas anteriormente de 5 días, han pasado a 1 ó 2 días; fiestas con actividades constantes de animación para niñ@s, jóvenes, adultos, con concursos, deportes, y actividades lúdicas durante el día, han pasado a una pequeña verbena exclusivamente; fiestas en las que la participación de la gente era intensa, en las que un gran grupo de vecin@s trabajaba durante meses con la ilusión de que los demás se divirtiesen juntos, han pasado a ser organizadas por una empresa que, fría y llanamente, prepara un escenario con un par de actuaciones, y en las que se concede la explotación de un bar a precios exageradísimos.
No, eso no han de ser unas fiestas populares.
El modelo de las fiestas que más he vivido, porque soy vecino de allí, es el de El Toro: un gran grupo de vecin@s, muchos de la junta de la AAVV, que trabajan para sus fiestas durante meses, que se desviven durante 10 días, que llevan cada noche el propio bar de sus fiestas a precios “populares” de verdad, que contagian sentimiento de pueblo. ¡Con qué cariño preparaban las cenas y actuaciones!
Pues ese modelo, arropado por la infraestructura y subvención municipales, y por la presencia y ayuda constante de los responsables del Ayto en cada zona, es el que debemos recuperar, (aunque esto último no sea aplicable al Sr. Bonafé, al que no se le ha visto por allí muchas noches).
Los concejales y dinamizadores de cada zona deben de preocuparse por que surjan grupos de personas con ánimo y entrega para organizar sus fiestas, y estar allí, codo a codo, remangados, colaborando en el éxito de esos días, que marcan los momentos de convivencia festiva y en paz que hacen que nos sintamos miembros de un mismo pueblo.
Estos años, sólo gracias al esfuerzo de algun@s vecin@s se ha podido celebrar las fiestas en algunas zonas. Ell@s son los grandes artífices de los momentos de jolgorio y convivencia vividos. Gracias, como ciudadano de a pie, por vuestra entrega y trabajo.
Pero, srs gobernantes de nuestro Calvià, trabajen, ilusionen a la gente para organizar y vivir sus fiestas, crean en la necesidad de hacer pueblo, ocúpense de que todas las zonas de Calvià vivan con intensidad y emoción sus días, compartan con ellos su fiesta.
Sí, compartan, pues créanme si les digo que he estado en todas ellas, y en ninguna me he cruzado con nuestro alcalde.

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