
El lunes tuve la ocasión de compartir con otros compañeros y compañeras un agradable encuentro con el ministro de educación.
Nos dejó la sensación de tener las cosas muy claras, además de un discurso directo y una fina ironía muy de agradecer.
Insistió en que la educación es la mejor política social que hay, pues es capaz de trabajar como nada, a medio plazo, por la cohesión social y la igualdad de oportunidades. En los últimos 30 años, el mayor esfuerzo por garantizar esa igualdad, seguramente lo ha hecho la educación.
Una buena escuela pública, gratuita, pone al alcance de tod@s, independientemente de su origen, su situación económica, o su realidad social, unas posibilidades de futuro que muchos no tendrían.
Por ello, garantizada la escolarización universal, toca hoy garantizar la calidad educativa universal en todas las escuelas, sean públicas o no.
Parece evidente que hoy la ciudadanía, cansada de que la educación sea arma arrojadiza, es la que exige a los políticos que se pongan de acuerdo y pacten un sistema educativo estable, equitativo y eficaz. Por eso el pacto por la educación no ha de ser un objetivo político, como dijo el ministro. Ha de ser una respuesta política a una necesidad expresada repetidamente por la sociedad.
Es el momento de trabajar por él.


0 Comentarios
Sigue los comentarios de esta entrada suscribiéndote al RSS .